Conoce a tu matrona

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miércoles, 19 de octubre de 2016

Qué me llevo de mi primer año de residencia

    Hola amigos,

    Me estaba acordando hoy del blog y de que hace mucho tiempo que no os escribía. Pensando en eso he caído en la cuenta de que empecé una entrada antes de que llegara mayo de este año pero que no llegué a publicar (supongo que pensaba completarla con más cosas, pero al final se quedó en nada). Así que después de tooodo este tiempo he decidido copiarla tal cual a pesar de que ahora mismo no tenga mucho sentido por el motivo que empecé a escribirla, porque aún así creo que puede seguir siendo interesante para algunas personas. Sin más dilación ahí lo dejo:


    Como sabemos se acercan las fechas de elección de plazas, y como no 966 compañeros (gracias ministerio por retirar a pocos días de la elección 2 de las plazas... como si ya no fueran pocas) se encaminan a sus respectivas unidades a iniciar el arduo pero gratificante periodo de especialización. Es por ello que me precipito con esta entrada para que tengáis todavía más información si cabe del mundo que vais a descubrir muy pronto.

    Mayo es realmente el mes en el que cumpliré un año de residencia y donde pasaré, increíblemente, ¡a ser una R mayor!. Todavía no comprendo como puede pasar el tiempo tan rápido... supongo que necesitar una agenda pegada a mi para recordar las miles de cosas que tengo siempre por hacer ayuda a que eso sea así. En cualquier caso, vengo a contaros resumidamente mi primer año de residencia, vengo a poner en una balanza lo positivo y lo negativo que me llevo de él.


LO MEJOR

    Descubrir este ámbito de la enfermería que tanto me gusta y que tanto tiene todavía que mostrarme. Me encanta sentir que puedo aportar, más bien, que debo aportar a la profesión para que cada día sea mejor. Formarme más y mejor para poder actuar, ayudar, cuidar, sentir, comprender, comunicar... todo en uno, todo por y para la mujer en conjunto con su entorno y familia. Sentirme cada día mejor profesional, en definitiva.

    Este periodo me ha hecho crecer profesionalmente sin duda, sin obviar el crecimiento a nivel personal. Recuerdo estar recién salida del cascarón temiendo el momento de entrar a trabajar en una planta y no tener ni idea de cómo empezar, qué hacer o qué decir. Tenemos una estupenda preparación en España, pero tras este (casi) año, defiendo todavía más la necesidad de especialización también en enfermería. Me ha aportado no solo conocimientos y habilidades que son totalmente necesarios, si no también seguridad, saber estar, confianza, algo necesario para la salud de la población y como no, para mantener nuestras propias coronarias a salvo.


A MEJORAR

    En casi todo podemos encontrar áreas de mejora, el matronerío no iba a ser menos. Incluso me atrevería a decir, a pesar de mi corta experiencia, que es uno de los ámbitos que más cambios y más unificación de criterios precisa. No porque no existan criterios comunes y evidenciados, porque los hay, si no porque sencillamente los profesionales de la mujer (generalizando al máximo), pensamos que la mayor evidencia que pueda existir es el "a mi me va bien así" o "quien será esa cochrane que se cree que sabe más que yo". Por desgracia me podría pasar horas escribiendo sobre expresiones que dejan bastante que desear.

    En otras palabras, podemos llamarlo egocentrismo, falta de humildad o poca apertura de mente, pero en este mundo es raro ver a dos hospitales que trabajen tan siquiera parecido, incluso hospitales de la misma ciudad tienen índices totalmente diferentes, y ya no hablemos de la variabilidad clínica entre las propias matronas del mismo servicio. Bajo mi punto de vista no se puede tolerar, y creo que existe la necesidad de renovarse, de unificar y de exigir criterios mínimos en cada centro. No me vale que digas que a ti las episiotomías (por ejemplificar) te van bien con todas las mujeres y que la guía del ministerio solo dice tonterías, y por supuesto a las que no les vale de nada, es a las mujeres que confiando en tu profesionalidad van a ese paritorio a ponerse en tus manos. No se debe permitir.


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Me gustaría hablar específicamente de la residencia de matrona en Granada, pero creo más oportuno hablar de ello una vez finalice la residencia. A partir del 20 de Mayo (y una vez mi vida vuelva a su cauce tras el lío que me imagino que tendré por entonces), me decidiré a contaros cómo ha sido con sus pros y sus contras la residencia por mi hospital.

Os dejo nurseritos, espero que sigáis siendo muy felices con lo que hacéis y más todavía con lo que está por llegar.

¡¡Un abrazo muy grande para todos!!





sábado, 27 de febrero de 2016

Guardias para no olvidar

          Tras mucho tiempo sin poder sacar un rato de mi apretada agenda para contaros algo, tuve una guardia hace unas semanas que se merecía inevitablemente que escribiera al respecto.

          Hablemos de las guardias, aquellos momentos de la vida del residente que pueden ser maravillosos (léase que te toquen muchos partos espléndidos con perinés íntegros, todas las matronas haciéndote la ola, enhorabuenas por doquier...esas cosas que tanto pasan...en tus sueños) o bien te hunden en la miseria y te dejan muerta física y psicológicamente para una semana. Pues bien, yo claramente tuve una de las segundas.

          El día empezó bien, teníamos a dos mujeres a las que se les estaba induciendo el parto, estaban con unos 4 cm de dilatación y una buena evolución... en definitiva la cosa no pintaba mal. Pero tras pasar toda la mañana en paritorio, vimos que se quedaron estancadas en la misma dilatación (la cosa empezaba a enturbiarse peeeero, hay que dar un voto de confianza o los que hagan falta, que siempre nos podemos sorprender con el mundo de la obstetricia). Seguían pasando las horas, y las mujeres parecía que iban en retroceso, bromeábamos sin maldad diciendo ¡que por la boca saldría antes el bebé que por su sitio!. De estas veces que si te descuidas el test de embarazo les acaba saliendo negativo...ya me entendéis. Si esto es desmotivador para nosotros que estamos trabajando, ni me quiero imaginar para las pobres mujeres que están ahí aguantando hora tras hora sin ver una evolución, santa paciencia. En esos momentos creo que en las clases de preparación al parto deberíamos trabajar con ellas también el desarrollo de ésta para que no pierdan el ánimo, que tan importante es en este proceso.

          Pero si con esto no tuviera hecho ya el día, a mitad de la tarde llegó la guinda del plato, una mujer tercigesta en periodo expulsivo. Si, puede parecer un regalo caído del cielo, también yo pensé lo mismo pero... no todo fue tan bonito. La chica había tenido dos partos anteriores sin epidural, le habían hecho una episiotomía en uno de ellos y en otro tuvo un desgarro de segundo grado. El peso del bebé se lo habían estimado bajo, de hecho estaba derivada a alto riesgo por que al parecer venía pequeña; en cualquier caso ahora estaba ahí empujando como una campeona, sin epidural de nuevo (la pidió a gritos como casi todas en esa situación, ¡pero no daba tiempo ya a nada claro!), y con pinta de que iba a acabar muy bien, o al menos esa ilusión mantenía yo. Justo cuando la cabeza de la pequeña estaba coronando, ¡nos dimos cuenta de que era una cabezoncilla! que venía bastante más grande de lo que nos esperábamos y que además venía con una circular de cordón al cuello muy difícil de rechazar. La chica se subió a la cama a la hora de dar a luz y viendo que iba a ser pequeña no echamos hacia abajo la parte inferior de la cama, no parecía que hiciera falta, pero en ese momento me empecé a acordar de la madre que me trajo al mundo. ¡Que trabajo me costó que salieran esos hombros por favor!. Después de todo, el desgarro que se hizo fue de primer grado (podría haber sido peor), solo que era alargado hacia abajo y nos dimos un pequeño sustillo por el tema de esfínteres, pero quedó en nada, todo estupendo. El problema real vino a la hora de alumbrar.

          Hicimos un alumbramiento dirigido con oxitocina intravenosa, la placenta empezó a descender sola lentamente, y empecé a realizar la maniobra de tracción y contratracción recomendada a la vez que la misma mujer iba empujando cuando tenía la sensación leve de pujo. Justo en ese momento en el que la placenta sale noto una resistencia muy grande. Oh, oh... no tires, ¡no tires! me estaba diciendo a mi misma. Ahí me quedé, con la placenta en la mano al lado de la vagina, dándole una y otra vez vueltas y más vueltas pero aquello no se desprendía ni a la de tres. Empecé a realizar masaje uterino, a dar más vueltas...pero nada. Seguí con toda la paciencia que pude sacar en mi labor hasta que en una de estas empiezan a salir las membranas y ¡clack!, a la mitad las membranas se desgarraron. Me quedé con la placenta en la mano, un trozo de cordón y el resto dentro. Que no cunda el pánico, estas cosas pasan me decía, vamos a solucionarlo. En ese momento cogí mi pinza y comencé a buscar el cabo de las membranas en la vagina hasta que dí con él, en ese momento seguí realizando la misma maniobra de antes, masaje uterino, fui envolviendo las membranas sobre ellas mismas con la pinza, pero cada vez que iban saliendo, se volvían a desprender. De nuevo la misma historia una y otra vez hasta que en una de ellas, me dió la impresión de que no se habían vuelto a desgarrar las membranas. No obstante, seguí revisando pero no veía ningún cabo; también revisé que la placenta estuviera bien y que las membranas estuvieran todas fuera, pero no vi nada que me llamara la atención (¿o mi subconsciente no quiso verlo?).

          La matrona que estaba conmigo, seguía observando las membranas y la placenta, y no conforme con lo visto exploró ella la cavidad, pero tampoco vio nada. En ese momento he de confesar que yo pensaba "claro, si yo acabo de mirar y no había nada sospechoso". Pues bien, fruto de su experiencia dudó, y acabó avisando a la ginecóloga de guardia que en cuanto llegó se puso a realizar una extracción manual del contenido uterino (imaginaos a la pobre mujer, sin epidural y sin ningún tipo de anestesia, lo que pasó en ese momento...). Et voilá, quedaban membranas, un buen trozo más pudo sacar con la mano y como ya no llegaba al fondo uterino porque la pobre chica se retorcía del dolor, acabaron llevándola al quirófano para hacerle un legrado obstétrico. Una vez en quirófano salió un trozo muy pequeño de membrana, casi insignificante, pero había que llevarla por si acaso, como era lógico.

          ¿Qué pasó entonces?, que un cúmulo de emociones vinieron sobre mi. Lo primero que sentí fue rabia, porque el parto podría haber salido estupendo, porque todo pintaba genial y al final la cosa se tuvo que torcer. Lo segundo que vino a mi fue culpabilidad, me sentía totalmente culpable de que no hubiera ido bien, no paraba de pensar, pobre mujer... Y lo último, que además me hizo estallar en llanto (si, ya necesitaba descargar del todo), fue la sensación de ser una mala profesional. Pensando fríamente puede que no pudiera hacer nada para evitar que se produjera una retención de membranas, puede que no pudiera evitar que acabara en quirófano, pero no era eso lo que me comía por dentro, lo que tenía es que había pensado inconscientemente más en mi que en mi paciente. En ese momento en el que estaba revisando la cavidad, tendría que haber confiado menos en mi misma, ser consciente de mi inexperiencia, mantener más la humildad, y recurrir a una ayuda externa tras analizar la situación. No fui objetiva, y ahí estuvo el gran fallo. Lo bueno de todo ¿sabéis que es?, que tras el mal rato que pasé, comprendí que era necesario que pasara todo aquello para llevarme la mejor lección de ese día. Se humilde, duda cuando tengas que dudar, confía en ti cuando la situación requiera de seguridad y confianza en ti misma, y recuerda por siempre, que no hay momento para dejar de aprender. 

          Nunca se llega a saber todo, siempre hay nuevas fronteras, nuevos caminos, siempre puede torcerse una situación aunque creas que la tienes controlada, siempre hay que estar alerta porque nunca tendremos todo bajo control. Y todo esto, es lo que me hace sentir al lado opuesto de todo lo que viví en aquella guardia, me hace tener muchas ganas de seguir avanzando como profesional y como persona. Es lo bueno de esta profesión, que cuando menos te lo esperas pasa algo que te hace poner los pies sobre la tierra y seguir madurando. Es una de las cosas que más me gustan y que me mantienen unida a este mundillo. Es por todo esto, que amo mi profesión a pesar de todas las dificultades y los malos ratos, me gusta lo que hago y seguiré disfrutando con todo lo que se que llegaré a hacer.

          Y ahora, solo nos queda seguir cayendo en estas pruebas cuando menos las esperamos, pero con un propósito claro y constructivo, seguir aprendiendo de por vida.

          Gracias por leerme y aguantar mis tochos, jeje, espero que os haya servido de reflexión.


          Hasta la próxima amigos!! :)

martes, 22 de septiembre de 2015

Atención primaria, la línea de partida

¡Hola a todos!

Tras mi paso por la consulta de matrona en el centro de salud, he pensado que debía de hacer una merecida entrada a esta maravillosa parte de nuestro trabajo. Atención primaria, el centro de salud... aquello que algunos erróneamente tienen como el "cuando trabaje allí voy a descansar", "iré cuando sea más mayor para no hacer nada", es y debería ser justo todo lo contrario. Aquí radica que la población llegue a tener un buen nivel de salud o no, sobre este nivel de atención recae una gran responsabilidad, más de lo que muchos podemos pensar (si no que se lo digan a nuestros compañeros residentes de familiar y comunitaria). Si llegamos a ser conscientes de todo ello, podremos darle la importancia que realmente merece este primer escalón sanitario. Sin él, y si nos referimos al campo de la matronería concrétamente, de nada serviría tener solo hospitales, de poco serviría tener un buen paritorio si la mujer no ha sido llevada previamente por su matrona referente en el centro de salud, poco o nada conocerá esa persona sobre si los cambios que se están produciendo son normales o no, no conocerá las alternativas que puede elegir a la hora de su parto, no sabrá el poder que deben tener sobre este, no sabrán llevar a cabo la lactancia materna de forma correcta, puede que ni conozcan los beneficios de esta, no manejarán bien el cuidado de sus futuros hijos, no llevarán control alimenticio, ni de peso, ni de tensión arterial, ni de las analíticas según la semana gestacional teniendo en cuenta los riesgos obstétricos... en definitiva, darán a luz, puede que si, pero no existirá un control , no tendrán las herramientas necesarias para empoderarse y tomar buenas decisiones, pero sobre todo, faltará un elemento esencial a la hora de poder disfrutar y sentir esta bonita etapa de sus vidas, la autoconfianza y la seguridad; sin información y sin ese apoyo, difícilmente aparecerá.

Personalmente me parece bastante grave que esta situación se esté dando en tantos puntos de España. La carencia de matronas, especialmente en los centros de salud, es bestial, y ¿qué hay de la salud de esas gestantes y sus bebés? ¿tan poco importante es para este sistema sanitario traer personas sanas, tener a unos padres con conocimientos y capacidad no solo para decidir, si no para tomar decisiones que protejan su salud y la de los suyos?... no creo que a estas alturas jugar con la prevención y la promoción de la salud de aquellos que serán el futuro sea lo más acertado, ética, moral y "sanitariamente" hablando. 

Es un hecho que en aquellos centros en los que existe la figura de la matrona hay una satisfacción mucho más alta en las embarazadas que en aquellos en los que no hay. Solo hay que escuchar la opinión de una de ellas y sus parejas cuando acuden a la primera consulta de control de embarazo y ven todo aquello que ni se imaginaban que se le podía ofrecer, cuando empieza a comprender que está viviendo un proceso fisiológico que puede controlar y comprender, y que sobre todo esto, tiene a una persona especializada sobre la que apoyarse, a quien acudir cada vez que lo necesite. La diferencia puede ser abismal entre la atención al embarazo que otro personal sanitario puede dar y la de una matrona, no por menospreciar ni mucho menos el trabajo de los demás, si no porque el trabajo que hace una matrona es por y para la mujer, en todas sus etapas y facetas (ojo, ¡no solo en el embarazo!); este no es comparable ni sustituible por más que así algunos quieran pensar.

En definitiva, más personal especializado, más trabajo, más reconocimiento y más atención de calidad, para esta y para todas las demás especialidades (sin entrar a otras categorías y profesiones, que también lo merecen, ¡pero si no no acabaríamos hoy!). Todo esto, como siempre, no es más que una opinión pura y simplemente personal que ojalá más de uno/a comparta, y que hoy, necesitaba compartir con todos vosotros.

Un abrazo a todos, y sed felices :)




jueves, 6 de agosto de 2015

Una nueva vida en tus brazos


Hola a todos amigos. Como se puede prever, la cosa hoy va sobre el parto, en especial sobre ese momento cúlmine en el que la mujer rompe ese lazo físico estrecho que le une a su bebé, y donde tú, como residente de matrona como es mi caso, estallas de emoción por poder estar presente en dicho momento, y sobre todo, por poder asistir, ayudar, acompañar, colaborar... y todos aquellos verbos maravillosos que podamos encontrar, a que esa nueva vida llegue a este mundo, a que respire y vea por primera vez a su mamá.

Nunca tuve claro lo que quería hacer en mi vida, no he sido una chica de proyectos claros, pero ahora me doy cuenta de que todo me ha llevado hasta aquí por algo, y es que soy feliz y preveo que seré muy feliz dedicándome a esta profesión. Me encanta la enfermería y todas sus facetas, pero la obstetricia, sin ser algo que yo desease con todas mis ganas desde el comienzo como le pasa a mucha gente, ha sido todo un descubrimiento para mi, y 95% positivo podría decirse (reservamos ese 5% como margen para todas aquellos aspectos a mejorar en los que tenemos que seguir trabajando y avanzando, tratando de ser realista, y puede que no llegando a serlo jeje). ¡Me encanta este mundo!, unir el amor por la enfermería con el amor a la vida, da el mejor resultado que podría esperar, y ese es tener la oportunidad de poder llegar a ser matrona, acompañar a las mujeres en los momentos más felices de su vida y en los a veces, no tan fáciles, pero en definitiva, dedicarte por completo a la mujer. Doy millones de gracias por esta oportunidad.

Sin haber rotado todavía por paritorio, en cada una de las guardias que he realizado hasta ahora allí, he podido observar y realizar cada vez más tareas. Poco a poco van ganando confianza en ti, hasta tú vas confiando más en lo que haces y lo que piensas, van viendo que estás atenta, que aprendes sobre lo que te dicen, que te informas, que te formas... y eso se siente en el trabajo, se crea un buen ambiente de colaboración, llega un momento en el que te ves capaz de tomar alguna decisión (aunque todavía tengas que consultar todo antes de hacerlo, ¡mucho ojo!), pero esto es algo bajo mi punto de vista y de cualquier forma, fantástico. Entre otras muchas cosas, ya he tenido la oportunidad de asistir un parto (hasta el momento acompañada y siendo dirigida), de principio a fin. No todo es de color de rosa, es algo que debemos tener claro al entrar aquí, hay momentos más duros, momentos en los que la paciencia debe reinar, otros en los que la sensatez, la cordura, la tranquilidad, el sosiego, momentos donde debemos transmitir más que hablar, otros en los que la palabra manda, una información correcta y cercana, el acompañamiento... pero todo en su estilo es precioso, de todo se aprende, con todo se puede disfrutar. Ha sido muy especial para mi, sentir como mis brazos acogen por primera vez a una nueva vida, entregársela a su madre, ver cómo el núcleo familiar se forma, las emociones a flor de piel, risas, llantos, alegría... todo un arcoíris de sensaciones que estoy deseando volver a repetir. ¡Si, me encanta y disfruto con ello!.

Para terminar, me gustaría animar a todas aquellas personas que desean con todas sus fuerzas tener la misma oportunidad que yo, pero también a aquellas personas que, aunque todavía no lo sepan, luchan por esta plaza que les acabará llenando y haciendo felices. Animo a todos aquellos que luchan por su sueño, que no abandonan, que mantienen las fuerzas pese a las circunstancias, a los que abandonan pero sacan fuerzas para levantarse y continuar, y a todos aquellos que en definitiva van a encontrar su futuro en esto tras su esfuerzo. Hablo de la obstetricia y la ginecología en mi caso, pero este ejemplo se puede extrapolar a cualquier especialidad, a cualquier sueño profesional, sed constantes y luchadores, porque afortunadamente, no hay prácticamente nada imposible en esta vida.

¡¡Abrazos para todos!! y hasta la próxima :)







jueves, 25 de junio de 2015

Primer viaje por el mundillo matronil

¡¡Hola todos!! Como habréis podido ver llevo mucho tiempo sin escribir por aquí, y es que, en contra de todo pronóstico (bueno en realidad no, era solo una idea que me había montado y hasta me la creí, que ilusa jaja) ¡no tengo tiempo para nada!. Pero a pesar de estar hasta arriba de trabajo, de cursos, de cambios para allá y para acá, lo más que puedo decir es que...¡¡esto es un alucine!! estoy flipando últimamente con la de cosas que estoy aprendiendo y con las millones que me quedan por aprender todavía. Me doy cuenta de la falta que hace y de lo útil que es tener una buena evidencia científica que avale lo que hacemos día a día, porque no solo hace que se practique una enfermería de calidad si no que unifica cuidados entre los distintos profesionales y así se evita que cada uno actúe según su propio parecer (cosa que por desgracia no siempre se cumple, siempre hay alguno/a que sigue su propio criterio sin contar con la evidencia y claro... luego pasa lo que pasa, así que con más razón debemos luchar por erradicar ese tipo de actuaciones).

Desde que empecé he podido pasar por varias áreas de la obstetricia, como son la sala de gestantes, puerperas, atención primaria, paritorio y urgencias, donde me encuentro ahora mismo. Cada una con sus cosas buenas y sus cosas malas, me han enseñado muy por encima lo bonito que es este mundo, y me han dado todavía más ganas de conocer más y llegar a desenvolverme sola algún día; parecerá una tontería pero para mi el saber tomar las decisiones oportunas para cada momento llegando a tener ese criterio que tanto hace falta a la hora de la verdad, teniendo en cuenta siempre que sea lo mejor para la paciente y que a la vez yo esté cómoda haciendo lo que hago, es muy importante. Pensándolo bien no creo que sea una tontería para nadie, más bien es algo a lo que todo profesional tiene que llegar en algún momento de su carrera. No me quiero precipitar, llegará más pronto de lo que pensamos nos dicen, pero si es cierto que no puedo evitar imaginarme ese momento sin que aparezca una sonrisilla en mi rostro.

Aunque nos queda muchísimo por aprender, ya nos van dejando "ensuciarnos las manos" como quien dice. En concreto respecto al momento del parto que es lo que más suele llamar la atención, he podido realizar dos alumbramientos, y con el poco tiempo que llevamos ya me pudo dar con un canto en los dientes, ¡he de decir que no me lo esperaba tan pronto!, aunque tampoco me voy a quejar la verdad, gracias a los magníficos R2 que están ahí para apoyarnos y enseñarnos me sentí segura con la tarea y finalmente pude hacerlo correctamente con su supervisión. A parte de ello nos han permitido extraer los gases del cordón, hacer alguna protección del periné en el expulsivo, coger a los recién nacidos tras las cesáreas, cuidados de las mamás después del parto o de la cesárea, cuidados del recién nacido, participamos en las inducciones, en las urgencias... y como eso bastantes cosas, ¡que contentos estamos!. Si tengo que confesar por otro lado que tengo cierto agobio con los tactos vaginales, sabía que no iba a ser tarea fácil pero...¡no pensaba que iba a ser tanto!. Se que todavía me queda muchísima práctica para poder dar con la técnica adecuada y saber diferenciar que estoy tocando realmente, pero... es cuestión de mi impaciencia nata jeje espero contaros no muy tarde que ya voy dando con la tecla.

En definitiva solo puedo decir que estoy muy contenta por la decisión que tomé, y que si os gusta este mundillo, no dejéis de luchar por conseguir vivir todo esto. Es precioso, es motivador, y te llena de alegría prácticamente todo el tiempo, solo por eso ¡todo lo que tengáis que pasar merece la pena!, así que no abandonéis este camino, de verdad que no os arrepentiréis.

PD: si mis múltiples tareas diarias me dejan os contaré por aquí algunos casos en más profundidad, ¡cruzo los dedos!

Sed muy felices y no dejéis de soñar.

Un abrazo :)